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martes, 4 de mayo de 2010

Hijos de la revolución


No podía dormir; rebuscando entre las cajas aun embaladas por la reciente mudanza encontré una vieja cinta de VHS en cuya etiqueta, apenas visible evidenciando el paso de los años, aun podía leerse "febrero del 95". No había pasado media hora desde el comienzo de la cinta cuando me calcé las viejas chuck taylor y me sumergí en la metrópoli.

Paralela al curso fluvial de la Gran Vía fui a desembocar en el parque del Retiro; se veía tan triste y solitario a esas horas de la madrugada. Sin embargo, aun no he sido capaz de olvidar la hermosa imagen del amanecer abriéndose paso entre sus ennegrecidos barrotes.

Una tapa de latón cayó al suelo. A mi lado, un gato de pelo pardo husmeaba entre los despojos del día anterior en busca de algo que poder llevarse a la boca. Vacié los bolsillos y le acerqué los restos de un paquete de galletas; acto seguido me levanté y continué dirección Atocha.

Tras sortear a los primeros infelices que se dirigían a trabajar café en mano, alcancé un vagón de metro. No sabía ni su dirección ni la línea que cubría, pero la música procedente de uno de sus vagones me guió hasta la próxima parada.

Cuando salí a la calle aun no se habían apagado las farolas, y una tenue neblina lo cubría todo, aportándole al paisaje el ánima de un castillo abandonado.

Vagaba por sus jardines intentando encontrar el camino de vuelta a casa. El suelo estaba mojado y el frío me calaba los huesos, pero todo fue inútil. No sabía donde estaba, no tenía la menor idea de hasta donde me había conducido aquella melodía.

Y entonces cayó el telón, se apagaron las luces y una lágrima se perdió entre el aplauso del público, precisamente aquella noche en la que no podía dormir y me puse a rebuscar entre las cajas aun embaladas por la reciente mudanza...


lunes, 3 de mayo de 2010

Una tarde en el Círculo de Bellas Artes

El hombre, como todos sabemos, es el escritor de su propia historia, de una trama que él mismo protagoniza. Esto es así desde el momento en que el ser humano puede decidir qué hacer o no hacer en cada momento de su vida. Incluso llegado el caso de que este se abstuviera y no se decantara por ninguna opción de las ofrecidas, estaría haciendo uso de su capacidad selectiva, pues estaría optando por no decidir.

Ya lo dijo hace cuatrocientos años el archiconocido dramaturgo William Shakespeare: “el mundo es un escenario, y los hombres y mujeres los actores”. Visto así la vida podría analizarse como si estuviéramos ante una improvisación teatral en la que no hubiera nada escrito o planeado de antemano, sino que todo fuera surgiendo sobre la marcha. A nuestros pies se extiende un mundo inmenso de posibilidades entre las que elegir, y dependiendo de esta decisión, el curso de la obra se inclinará hacia una u otra dirección.


viernes, 16 de abril de 2010

Son las siete de la tarde, estoy sentada en un vagón de metro de la línea 5 que me llevará hasta Callao. A mi lado una señora pasa las páginas del libro que está leyendo. Intento reconocer alguna de las frases, pero se pierden en mi cabeza. Las tapas se esconden tras un violento telón que refleja la tragedia ocurrida en Madrid aquel fatídico 11 de marzo. Desisto.
Alzo la vista y me encuentro con un panorama desolador, el reflejo de la vida reducido a las cuatro paredes de un tren viejo y descuidado.
Llego a mi destino y salgo a una calle atestada de gente. Barullo, desorden, gritos. Por favor, hoy no.
Apenas consigo avanzar por Preciados. Un voluntario intenta hacerme una encuesta, pero se da la vuelta al comprobar que soy menor. Amelie se abre paso entre el ruido que lo contamina todo a mi alrededor.J'y Suis Jamais Alle.
Vuelvo al metro. Allí las miradas critican por sí solas. Gente que nunca se ha visto sentencia a muerte a aquella a la que nunca verá.
Juzgamos sin conocernos y sin ser conocidos.Sin escrúpulos ni prejuicios. Las lágrimas me brotan imparables ante la atenta mirada de dos niñas pequeñas.
Cuando llego a casa cierro con cuidado la puerta y me meto en la cama,me he convertido en la antítesis de la infancia, no quiero conocer más mundo por hoy.